lunes, 29 de junio de 2009

El Tiburón: Requiem por un gran performance

Sí amigos, el Tiburón ha muerto de manera definitiva como tristemente se constató el sábado en la fiesta de los 30 tacos. Personalmente hubiera preferido mantener la boda de Loredo como broche de oro para la performance, sin duda se lo merecía después de tantos grandes momentos de diversión en los últimos años. Lo que no contaba era con los planes de dominación mundial del Canciller, para los cuales necesitaba eliminar todo foco de luz y de esperanza por lo que el Tiburón era un objetivo claro. En un movimiento envolvente, alimentó a las masas que pidieron a gritos el espectáculo cuando él sabía de mi mermado estado anímico al comprender que sin una ingeniería en mi curriculum, nunca obtendría el reconocimiento que merezco. Muy astuto Emperador, ya te puedo imaginar en casa, ataviado con tu hábito de hacer maldades y riéndote solo subido en tu taburete del mal. Puedes apuntarte esta batalla, has logrado que el Tiburón muera sin honor. De esta manera engrosa la lista de mis grandes fracasos junto al Trivial de la despedida de Loredo o los Karts de la de Fontán.

En otro orden de cosas, el sábado nos deparó otros grandes momentos dignos de mención. El primero y más bello, fue el esperado anuncio de la consumación de la próxima gran farsa: la boda de Monóculo y Sandra. Los decanos del noviazgo en el grupo, llevan a sus últimas consecuencias la relación con una boda al más puro estilo examen trampa, sabemos que habrá boda pero no cuando. Muchachos, buen intento pero no, no me lo trago. En cualquier caso felicidades y espero que la falsedad dure toda la vida y tengáis muchos falsitos en el proceso. Desde mi Atalaya del Amor Verdadero, os doy la bendición y mi enhorabuena.

El segundo y es imposible pasarlo por alto, fue el inaceptable comportamiento de Pelukín “Estrella de la Muerte” Durelas aparentando tener novia de toda la vida. Personalmente creo que está intentado reírse de nosotros a la cara y deberíamos prohibirle ese comportamiento descarado, con abrazos en público, muestras de afecto continuas e incluso besos acuosos lamentables. No sé qué problema mental tiene este muchacho o si fumó algo raro cuando estaba en los árboles peruanos pero esto tiene que acabar.

Nuestro surfero preferido, Santi, en su nueva versión del niño que se vomitó a sí mismo, intentó confundirme para que no siguiera con mi plan de hacer una ingeniería. Buen intento Santi, pero no, sigues sin caerme bien desde que me pegaste en 2º de EGB y mi mejilla duele como si hubiera sido ayer. Ahora veo claro que eres la voz de tu amo, el Emperador Nico y tendré mucho más cuidado a partir de ahora.

Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar dos detalles de nuestros sastres preferidos: el padre del año con el peor cuadro clínico de la historia y el amo de la aguja y del dedal. Dativor, empezó la reunión diciéndome que si llega a saber que venía mi hermana, hubiera traído al suyo para continuar con el cortejo. Horas después, le decía a mi hermana que si le enseñaba una teta al camarero, este le regalaba una copa. Veo que Dativo no tenía muy claros los límites de la barra libre y que el “Patergate” ha hecho mucho daño en la reputación de mi hermana. Toñi por su lado, criticó con dureza los bailes de Marina (la ex de Nico-Pinto, más conocida ahora como Marina Lapiedra después de su bochornoso espectáculo de lenguas y frotes con Leo Messi) mientras se quitaba por enésima vez su camiseta y bailaba en versión Thriller.

Por cierto, en vista de que la fiesta estuvo muy bien y que nos encanta vernos las pollas, podríamos repetir la idea todos los años en verano. Ya que hacemos una comida de navidad, podríamos añadir una fiesta de verano. Por 80 € por barba (incluidas las comisiones de Loredo y Dativo) me parecíe que estuvo fetén y dio para bastante. Ya sé que los Cofrades Mayores de la Orden del Puño, les parecerá un despilfarro bárbaro pero me la juego a poner la idea sobre la mesa.

En apenas cinco días, tenemos el siguiente capítulo de nuestra telenovela: “Viviendo una farsa” con la boda de Indiana Fonti y Marta Susana Martins Bandeiras de nuestros padres (este último chiste no es mío, no me lapidéis). Se presenta apasionante ver si al final se casará o no con la chaqueta de cuero y si el coche de la novia será anfibio para ir por debajo de la ría.

Sabéis que os quiero.