miércoles, 17 de octubre de 2007

Episodio I:El comienzo de todo

En la noche más oscura, en la era más sombría, se alza un héroe como jamás haya existido. Un héroe que hará lo necesario para limpiar los bares de maleantes, las tabernas de marrulleros y las discotecas de buscavidas.

Por la mañana no es más que un joven como otro cualquiera, quizás algo tímido y melifluo pero en la media de sus compañeros. Un hombre que pasaría desapercibido en cualquier situación, su cara, su ropa o sus andares no se diferencian del de los demás jóvenes de su edad. Pero un oscuro secreto se cierne sobre sus anchos hombros…. Un terrible accidente que sufrió en su más tierna infancia.

Cuando tenía cuatro años su sueño era parecerse a su ídolo juvenil, el gran Ricardo Tapps. Secundario de color marrón oscuro de la fabulosa serie de televisión “Corrupción en Miami”. Iba a todas partes siguiendo a blancos rubios, con unas gafas de sol negras sustraídas a su hermano y con unas chaquetillas de lino en vivos colores tomadas prestadas del armario de su madre. A pesar de que se sentía satisfecho del atuendo, había algo que no acababa de encajar que no le permitía disfrutar en toda la esencia de su fantasía. No eran los castigos corporales o monetarios que le infligían cuando descubrían sus cada vez más numerosos hurtos, ni siquiera le importaban el carro de collejas que le caían en la guardería y de camino a casa, menos aún los insultos de la vieja vecina de enfrente y su tacataca infernal, no, lo que más le pudría era una verdad inalienable….no era de raza negra como su héroe.

Es entonces cuando se le ocurrió una idea que le cambiaría para siempre, algo que en el futuro le convertiría en el vigilante enmascarado más notable de su ciudad: emprender el viaje de Michael Jackson a la inversa. Para ello, su infantil menté sopesó muchas alternativas: el clásico corcho quemado, rociarse con café olé o incluso darse un baño de cocacola…nada de eso le funcionó. La desesperación hacia temblar su imberbe cuerpo, los visionados de los episodios más violentos de su serie favorita no le dejaban del todo tranquilo, hasta que una noche se hizo la luz cuando se encontró a su padrastro en el salón. Este tenía la costumbre de bajarse todas las noches media botella de Brugal antes de dormir, lo que él llamaba su “vasito de leche nocturno”. Era su rutina normal, la había contemplado en innumerables ocasiones pero esta vez notó algo diferente, algo que no le pasó desapercibido…..a medida que su padrastro ingería ron, sus labios iban tornándose más y más oscuros, incluso sus dientes empezaban a colorearse de manera ostensible. Pensó entonces, ¿si el ron vuelve marrón a labios y dientes, por qué no puede hacer lo mismo con el resto del cuerpo? En ese momento tomó la decisión, en cuanto pudiera se haría con el alijo secreto de botellas del viejastro y llenaría la bañera para posteriormente sumergirse en ella y salir renovado, renacido incluso, desde las profundidades de ese caldo primordial.

La cosa acabó en tragedia, después de dos horas de inmersión en la cuba de ron, los vapores empezaron a embriagarle notablemente, además en las repetidas inmersiones ingirió una considerable cantidad de alcohol que le iba adormeciendo cada vez más. Afortunadamente, antes de ahogarse, su madre, alertada por el pestazo a alcohol que por una vez no venía del otro lado de su almohada, se dirigió a la procedencia del mismo y le rescató en el último momento del fondo de la bañera. El fin de un sueño infantil dejaba paso a la forja de un héroe.

Con los años el incidente fue olvidado por todos, tratado como una chiquillada que pudo acabar mal y el destino quiso que no fuera así. Pero aunque el propio niño olvidó su fantasía igual que olvidó tantas cosas de entonces, el accidente creó un efecto en cadena que empezaría a desarrollarse en la pubertad.

Con 16 años probó su primera copa en un bar, un mítico destornillador que hizo que viera pitufos en la barra para posteriormente vomitar hasta lo que había cenado la semana pasada. En su siguiente incursión en la nocturnidad hizo un giro dramático hacia el ron (un amigo le contó que las bebidas blancas sentaban mucho peor que las negras) y es entonces cuando se dio cuenta que algo era diferente en él. Una sensación que perduraría en los años siguientes, alcanzando el clímax 11 años después….

Por entonces observó como a medida que las copas iban entrando en su cuerpo, este se hacía más fuerte y vigoroso, su propio ánimo se fortalecía por minutos. Esos tíos mayores enfundados en lycras que resaltaban sus músculos ya no parecían tan atemorizantes, incluso los veía empequeñecer a ojos vista. Las buenorras a las que antes le daba vergüenza mirar, eran ellas ahora las que le observaban fijamente, sin duda deslumbradas por los atrevidos pero por otro lado armónicos bailes que se marcanba en la pista de baile. De hecho todo el bar le había hecho un hueco para que pudiera danzar al son de una música ahora apenas imperceptible ya que sólo podía oír el sonido de su gloria.

En ese momento entendió que él estaba llamado a cotas mayores, su poder llevaba acarreada una gran responsabilidad. Lo fácil habría sido utilizar su don para su propio beneficio, asombrar a las mujeres de su harén, humillar a los puertas de seguridad y ser el amo de la baraja. A eso dijo no! Compartiré mi virtud con el mundo, me mamaré todas las noches y trataré de evitar todas las injusticias que se me pongan por delante, actuaré como el rayo, desharé entuertos y no buscaré recompensa alguna por mis actos. Esos eran sus pensamientos.

Lástima que siempre haya algún pero en el camino, así como Superman tenía a la kriptonita, nuestro héroe también se enfrentaba a su propia cruz: el garrafón. Sus poderes merman a medida que ingiera copas edulcoradas y no sólo eso, sino que también sufre un envenenamiento que le marea y le hace tambalearse. Pero eso no iba a eliminar su determinación, si hace falta saldría con una petaca para paliar esos efectos adversos y poder seguir en la brecha. Grandes aventuras nos depara el futuro de nuestro héroe.

Pero aún faltaba una cosa, tenía que elegir un nombre, ¿cuál podría ser? ¿Super-ron? ¿Capitán Brugal? ¿Lord Alcohol? No, demasiado pintoresco, debería ser un nombre que sonara bien, rítmico, pero que pudiera usar en cualquier ocasión. A ver, él es medio italiano por parte de madre y si al vocablo anglosajón rum, le sumamos el man, tenemos rumman y como el ron te hace mear, conseguimos ¡Rummeo! ¡¡Sí!!! Es perfecto, es un nombre que enamorará a las nenas y hará temblar las rodillas de los malvados. Por el día será un joven currela que pasa inadvertidamente las horas, pero por la noche, ay amigos, Rummeo vigilará por vosotros.

¿Cuál debe ser el siguiente paso de Rummeo? Ver votación en el blog

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Prueba, estás muy loco

Anónimo dijo...

Ya iba siendo hora de que la justicia, el orden y el saber estar del dipsomano se hagan un hueco en la sociedad-plástica de hoy en día.

Rummeo, explora tus límites.
Lanzate por sendas insospechadas.
Aplicales un correctivo a los masca chapas que habitan la noche.

Maceración y protuberancia pueden ser tu bandera.

el tito.