lunes, 8 de octubre de 2007

Sobre pinchazos y concesionarios

Estos días me ha sido imposible postear debido a un súbito e inesperado pico de currelo que no me ha dejado demasiado tiempo libre. En cualquier caso lo agradezco porque ha venido derivado de un nuevo cargo con nuevas responsabilidades, lo que siempre está bien.

La semana pasada, además de los cambios en el trabajo, protagonicé un nuevo capítulo en mi relación personal con el mundo del automóvil, la DGT (Doy Ganas de Tocármela), el tráfico de Mandrilandia y la vida.

El lunes por la noche noté que la rueda delantera izquierda de mi coche estaba ligeramente desinflada. Aunque tenía bastante prisa, como siempre , me detuve en una gasolinera a hinchar la rueda y de paso hacer un rápido repostaje. Me pringué de gasolina como también suele ser habitual y logré inflar la rueda sin perder demasiado tiempo (los que me conocen saben de mi torpeza natural para estas cosas). Al principio todo iba bien, el coche parece que estaba normal y quitando que iba a llevar de nuevo tarde a currar, la vida me sonreía….hasta que llegó la M-30. Porque claro, si te va a pasar alguna putada en el coche, jamás te pasará en una carretera tranquila o en ciudad, cerca de casa o de alguna gasolinera, no señores, siempre te va a pasar en mitad del infierno. Así que ahí estaba yo, entrando en la M-30 con un tráfico de mil demonios y a unos 20 kilómetros de esa caverna a la que yo llamo oficina cuando el coche empezó a vibrar de manera ostensible. ¡La cagamos Luis! Fue lo primero que me vino a la mente, lo segundo fue acordarme de la madre del topo y lo tercero entonar una rápida plegaria por encontrar algún sitio donde parar. Claramont me fue imposible.

Recordé que cuando se pincha una rueda , que es lo tenía pinta de haber sucedido, sólo se puede ir a un máximo de 80 km/h, pero bueno eso sulen ser medidas de seguridad y en realidad puedes ir un poco más rápido, ¿verdad?...pues no, como yo descubrí en muy kilómetros. A 110 km/h el coche se volvió loco (un conductor que me adelantó por la derecha me miró con los ojos desorbitados y la mirada perdida) y empezaron a saltarme todas las alarmas: el ABS, el ESP, el bombín del freno, el anal intruder…en fin que tenía que parar como sea y dónde sea. Hete aquí que por una vez en la vida tuve suerte y todo esto me pasó al lado de una bifurcación de los carriles que dejaba un triángulo en medio a modo de Oasis en el desierto en el que poder parar. Y allí me paré en mitad de Sarajevo, con coches pasando a toda leche, conductores dedicándome malas caras, señalándome con el dedo anular y destilando toneladas de mal cariño. Si por mí fuera les abría meado a todos porque no sé, igual pensaban que me había levantado esa mañana y había dicho: “qué guapo pararse en mitad de la carretera más transitada en hora punta con todo díos en versión Zombie y en la ciudad que peor se conduce del mundo”. Capullos.

Eso sí, segundo y medio después de parar ya vinieron dos fulanos en moto con las sirenas puestas ninoooninooo a asistirme en el cambio de rueda. Hicieron un poquito la labor de abuelo cuando ven a alguien aparcando el coche, dar todo tipo de indicaciones aunque no se las hayas pedido, eso sí sin mover medio meñique. Para ser justos del todo, debo agradecerles por no cascarme multa por no ponerme el chaleco reflectante (que como habréis adivinado no llevo en el coche).

Una vez arreglado el tema viví mi segunda Odisea (estoy seguro que Ulises volviendo de Troya lo tuvo más fácil que yo) que empezó cuando llevé el coche a ese antro parido por el mismísimo Satanás: el Concesionario Oficial. Bueno, bueno, eso es para escribir un libro o mejor una trilogía que están muy de moda. La cantidad de catedráticos y futuros premios Nobel es muy muy importante, el descubrimiento de la penicilina no es nada para ellos.

Primero mienten descaradamente, lo de “general” en revisión general es una broma sin gracia porque no incluye nada de lo importante que te proceden a abonar de manera separada y segundo porque cualquier cambio de lo que sea es infinitamente más caro que en cualquier otra parte. Lo mejor es que encima son torpes y lentos con lo que te encuentras en el peor de los mundos en el que vas a un sitio a que te den por el travis con furia y encima les tienes que pagar (los amantes del sado sabrán de lo que hablo). Para muestra mi conversación telefónica con un elemento del comentado garito:

Concesionario: “Buenos días, le llamaba para darle el presupuesto de los neumáticos”
Servidor: “Sí bueno, ya me comentó su compañera más o menos y estaba de acuerdo”
Concesionario: “Ajá me hago cargo, pero yo sólo quiero informarle del presupuesto de sus neumáticos marca Meissner 225/hjk…..”
Servidor: “No ya, si la primera vez le he entendido pero ya le digo que estuve de acuerdo con el pre- presupuesto y que adelante con el tema”
Concesionario: “Uhhhh ya sé cómo me dice, pero mi labor y tarea es hacerle saber el presupuesto de sus neumáticos marca Fittipaldi….”
Servidor: “Qué sí, bien dígame cuanto sale…unos 600 ¿verdad?”
Concesionario: “Bueno, no exactamente, el presupuesto cerrado que incluye las gomas, la mano de obra, la garantía del concesionario, estampillado de la Haya, una vela en la misa del Domingo y una oración gratuita asciende a 595 € iva incluido”.
Servidor: “Ya veo que me lo ha detallado por la enorme diferencia respecto a lo que yo le he dicho”.
Concesionario: “……… no sé si le sigo señor…..”
Servidor: “Déjelo no pasa nada, entonces ¿puedo pasar a recoger el coche esta tarde?”
Concesionario: “Claro, claro su coche está ya listo y preparado para la entrega”.
Servidor: “Estupendo hasta luego”.

¿Y qué pasó? Que el coche estaba, pero sin cambiar las ruedas como yo me imaginaba. No sé igual pensaban que me hacía ilusión seguir conduciendo con la de repuesto. Para más INRI no tenían un coche de sustitución que dejarme (da igual que hubiera como 500 coches en el concesionario) y ni siquiera tenían las ruedas en stock. La parte buena es que al final las cambié en 20 minutos en otro sitio por la mitad de precio.

Porque soy un tipo religioso que si no me dedicaba a exhumar cadáveres y practicar un poco de necrofilia….mejor no que igual me aficiono.

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