Buenas noches a todos, para los que no me conozcáis os diré que soy amigo de Mikel desde hace ya muchos años y no he querido desaprovechar la ocasión para contaros un par de cosas sobre la feliz pareja. Intentaré ser muy breve porque imagino que todos queréis seguir con la fiesta.
Como os decía conozco a Mikel desde hace tanto tiempo que nos tendríamos que remontar a primero de EGB para buscar nuestro primero encuentro. Ya por aquél entonces el muchacho apuntaba maneras como en aquella primera clase en la que un profesor nos castigó a ambos por pillarnos dibujando en clase. Lo más curioso de la historia no es el castigo sino el dibujo en si mismo, un tipo enorme con rizos y totalmente desproporcionado en más de un sentido. Gracias a dios el profesor no vio el dibujo.
Desde entonces nuestras vidas han ido más o menos en paralelo, pasado muchos de los momentos más importantes de nuestra vida juntos desde los años mozos en los que un joven Loredo con incipiente bigote de recadista pedía anís del mono de finísimo paladar en el restaurante del Marítimo o la difícil adolescencia en la que Mikel se afeitaba tres veces al día para que no le pidieran el carné en las discotecas con 18 años.
Hemos pasado tantas cosas juntas que difícilmente podrían escribirse mis memorias sin citarle prácticamente en cada capítulo siendo en muchas ocasiones él más protagonista que yo mismo. Esa es una de las principales señas de identidad de Loredo, que nunca pasa indiferente ante nadie y siempre deja un recuerdo en todo el mundo…. aunque no sea necesariamente uno bueno. Desde luego los dueños de los apartamentos de Salou que nos echaron por lanzar tortillas y otros objetos por la ventana no creo que nos recuerden con mucho cariño.
Si les preguntarais a los demás amigos de Mikel seguramente todos os contarán algo similar con cientos de historias en común y casi todas ellas dignas de un capítulo de expediente X. Unos te contarán su cuasi encarcelamiento en Francia por portar pasaportes falsos, otros relatarán las cenas íntimas compartidas y los de más allá habrán sido testigos de su derrumbe físico y moral en los montes peruanos. Lo que nadie te dirá es que es un chico sin más que se dedica a ver pasar la vida sin influir en los que le rodean.
Hace unos años si me hubieran preguntado cómo me imaginaba a Loredo en 2008, hubiera dicho que lo veía dando largos paseos en bici por playas salvajes viendo los nubarrones del cielo en compañía de su perro quizás buscando una foto de Tom Cruise para llevarla a la peluquería o viviendo en algún sitio recóndito tipo Urduliz (para los que no lo conozcáis Urduliz está donde el viento da la vuelta más o menos). No creo que hubiera dicho que estaría preparando su boda como así ha sido.
¿Qué ha pasado entonces? Ni más ni menos que hace unos años María se cruzó en su camino y consiguió lo que parecía imposible, atemperar los excesos de Mikel y complementarle debidamente. Lo cual no es por otro lado nada fácil ya que es necesario madrugar mucho para superar ese amor casi carnal que siente Mikel por sus mascotas para hacerse un hueco en su corazoncito y preparase para una vida llena de continuas locuras. Supongo que eso también forma parte de su encanto.
En estos años que lleva con María hemos conocido a un nuevo Loredo mucho más centrado y alegre de lo que nunca hemos visto sus amigos pero manteniendo en todo momento sus señas de identidad. El labio que se cae hasta el suelo cuando miente, el gusto por ir a conciertos de gente rarísima o las aberraciones más innobles del “yo nunca he” siguen estando plenamente presentes. Por todo ello María, por no cambiarlo sino mejorarlo sus amigos que son ahora los tuyos, te lo agradecemos profundamente. Creo que incluso Santi te dejaría venir con nosotros.
Para terminar me gustaría que todos cogierais vuestras copas para brindar. Mikel, María: Si robáis que sea tiempo, si engañáis que sea a la muerte, si dormís que sea con la persona amada y si brindáis que sea por la felicidad que os depara vuestro futuro juntos.
Muchas felicidades y os deseo lo mejor.
Como os decía conozco a Mikel desde hace tanto tiempo que nos tendríamos que remontar a primero de EGB para buscar nuestro primero encuentro. Ya por aquél entonces el muchacho apuntaba maneras como en aquella primera clase en la que un profesor nos castigó a ambos por pillarnos dibujando en clase. Lo más curioso de la historia no es el castigo sino el dibujo en si mismo, un tipo enorme con rizos y totalmente desproporcionado en más de un sentido. Gracias a dios el profesor no vio el dibujo.
Desde entonces nuestras vidas han ido más o menos en paralelo, pasado muchos de los momentos más importantes de nuestra vida juntos desde los años mozos en los que un joven Loredo con incipiente bigote de recadista pedía anís del mono de finísimo paladar en el restaurante del Marítimo o la difícil adolescencia en la que Mikel se afeitaba tres veces al día para que no le pidieran el carné en las discotecas con 18 años.
Hemos pasado tantas cosas juntas que difícilmente podrían escribirse mis memorias sin citarle prácticamente en cada capítulo siendo en muchas ocasiones él más protagonista que yo mismo. Esa es una de las principales señas de identidad de Loredo, que nunca pasa indiferente ante nadie y siempre deja un recuerdo en todo el mundo…. aunque no sea necesariamente uno bueno. Desde luego los dueños de los apartamentos de Salou que nos echaron por lanzar tortillas y otros objetos por la ventana no creo que nos recuerden con mucho cariño.
Si les preguntarais a los demás amigos de Mikel seguramente todos os contarán algo similar con cientos de historias en común y casi todas ellas dignas de un capítulo de expediente X. Unos te contarán su cuasi encarcelamiento en Francia por portar pasaportes falsos, otros relatarán las cenas íntimas compartidas y los de más allá habrán sido testigos de su derrumbe físico y moral en los montes peruanos. Lo que nadie te dirá es que es un chico sin más que se dedica a ver pasar la vida sin influir en los que le rodean.
Hace unos años si me hubieran preguntado cómo me imaginaba a Loredo en 2008, hubiera dicho que lo veía dando largos paseos en bici por playas salvajes viendo los nubarrones del cielo en compañía de su perro quizás buscando una foto de Tom Cruise para llevarla a la peluquería o viviendo en algún sitio recóndito tipo Urduliz (para los que no lo conozcáis Urduliz está donde el viento da la vuelta más o menos). No creo que hubiera dicho que estaría preparando su boda como así ha sido.
¿Qué ha pasado entonces? Ni más ni menos que hace unos años María se cruzó en su camino y consiguió lo que parecía imposible, atemperar los excesos de Mikel y complementarle debidamente. Lo cual no es por otro lado nada fácil ya que es necesario madrugar mucho para superar ese amor casi carnal que siente Mikel por sus mascotas para hacerse un hueco en su corazoncito y preparase para una vida llena de continuas locuras. Supongo que eso también forma parte de su encanto.
En estos años que lleva con María hemos conocido a un nuevo Loredo mucho más centrado y alegre de lo que nunca hemos visto sus amigos pero manteniendo en todo momento sus señas de identidad. El labio que se cae hasta el suelo cuando miente, el gusto por ir a conciertos de gente rarísima o las aberraciones más innobles del “yo nunca he” siguen estando plenamente presentes. Por todo ello María, por no cambiarlo sino mejorarlo sus amigos que son ahora los tuyos, te lo agradecemos profundamente. Creo que incluso Santi te dejaría venir con nosotros.
Para terminar me gustaría que todos cogierais vuestras copas para brindar. Mikel, María: Si robáis que sea tiempo, si engañáis que sea a la muerte, si dormís que sea con la persona amada y si brindáis que sea por la felicidad que os depara vuestro futuro juntos.
Muchas felicidades y os deseo lo mejor.
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