Todos hemos oído esas leyendas urbanas o mitos modernos que pasan de boca en boca de cuando en cuando. Unas veces la información se transmite de manera literal y otras adaptándose a las peculiaridades de cada zona geográfica. De modo que todo el mundo conoce a alguien que jura haber visto un unicornio, que cree en el monstruo del Lago Ness porque le dio de comer anchoas o que vio el vídeo de Ricky Martin y el perro lamedor de rajúmenes. Mitos y leyendas que mucha gente jura haber visto pero nadie puede demostrarlo. Hasta hoy.
Esta mañana uno de esos imposibles ha perdido la categoría de tal para convertirse en una prueba viviente de que en ocasiones la ficción se vuelve realidad. La noticia no es otra que el avistamiento de una mujer al volante, cediendo el paso a otro conductor que trataba de incorporarse a su vía.
El hecho sin precedentes ha ocurrido esta mañana a las 9.00 a.m. en la incorporación a la M-30 por el estadio Vicente Calderón. El conductor cuyo nombre odedece a las siglas I.A. (obviamente quiere preservar el anonimato para no sufrir el acoso de los medios) intentaba incorporarse a dicha vía cuando se percató de que el coche que venía en su dirección, un Opel corsa rojo, lo conducía una almibarada joven. “A esperar tocan” pensó I.A. cuando para su sorpresa, la joven le miró a los ojos y con la mano derecha le hizo el gesto de que pasara. Un estremecimiento recorrió la espina dorsal de I.A., agarrotando sus poderosos músculos y sin dejarle capacidad de reacción. En un primer momento pensó que sería un efecto óptico o incluso una alucinación podrucida por las borras del café mañanero (estamos a miércoles y el café era del viernes pasado….si silbas va el solo de la jarra a la taza), pero ya no tuvo dudas cuando la chavala repitió el gesto y lo acompañó con unas leves ráfagas de luz. Nervioso y tembloroso, I.A. se incorporó a la vía y siguió su camino no sin antes dirigir una rápida mirada al retrovisor para comprobar que el Opel rojo seguía allí y no era producto de su fértil imaginación.
Sin duda la noticia a no tardar se difundirá por todos los medios, ya hay varias cadenas peleándose por los derechos de emisión del evento (se tomaron varias declaraciones a los testigos presenciales, una vez que lograron recuperarse del sobresalto claro). Por supuesto, como suele ocurrir en estos casos, los rumores sobre avistamientos similares en otras zonas se disparan sin cesar pero ninguno ha podido confirmarse de momento.
P.D.: Alguna día esta ficción se hará realidad y el mundo será un lugar mucho más bello en el que vivir y yo no me pondré de una mala uva infinita cada vez que vaya al curro en coche. No puedo imaginar un mundo en el que las conductoras se despegaran más de medio milímetro del volante, conocieran la utilidad de la palanquita a la izquierda del volante (más de una ha dado al intermitente sin querer y ha llevado el coche al taller denunciando un ruido extraño) o fueran a más 15 km/h por la ciudad en vías de un solo carril. Lo dicho, que no me lo puedo imaginar.
Esta mañana uno de esos imposibles ha perdido la categoría de tal para convertirse en una prueba viviente de que en ocasiones la ficción se vuelve realidad. La noticia no es otra que el avistamiento de una mujer al volante, cediendo el paso a otro conductor que trataba de incorporarse a su vía.
El hecho sin precedentes ha ocurrido esta mañana a las 9.00 a.m. en la incorporación a la M-30 por el estadio Vicente Calderón. El conductor cuyo nombre odedece a las siglas I.A. (obviamente quiere preservar el anonimato para no sufrir el acoso de los medios) intentaba incorporarse a dicha vía cuando se percató de que el coche que venía en su dirección, un Opel corsa rojo, lo conducía una almibarada joven. “A esperar tocan” pensó I.A. cuando para su sorpresa, la joven le miró a los ojos y con la mano derecha le hizo el gesto de que pasara. Un estremecimiento recorrió la espina dorsal de I.A., agarrotando sus poderosos músculos y sin dejarle capacidad de reacción. En un primer momento pensó que sería un efecto óptico o incluso una alucinación podrucida por las borras del café mañanero (estamos a miércoles y el café era del viernes pasado….si silbas va el solo de la jarra a la taza), pero ya no tuvo dudas cuando la chavala repitió el gesto y lo acompañó con unas leves ráfagas de luz. Nervioso y tembloroso, I.A. se incorporó a la vía y siguió su camino no sin antes dirigir una rápida mirada al retrovisor para comprobar que el Opel rojo seguía allí y no era producto de su fértil imaginación.
Sin duda la noticia a no tardar se difundirá por todos los medios, ya hay varias cadenas peleándose por los derechos de emisión del evento (se tomaron varias declaraciones a los testigos presenciales, una vez que lograron recuperarse del sobresalto claro). Por supuesto, como suele ocurrir en estos casos, los rumores sobre avistamientos similares en otras zonas se disparan sin cesar pero ninguno ha podido confirmarse de momento.
P.D.: Alguna día esta ficción se hará realidad y el mundo será un lugar mucho más bello en el que vivir y yo no me pondré de una mala uva infinita cada vez que vaya al curro en coche. No puedo imaginar un mundo en el que las conductoras se despegaran más de medio milímetro del volante, conocieran la utilidad de la palanquita a la izquierda del volante (más de una ha dado al intermitente sin querer y ha llevado el coche al taller denunciando un ruido extraño) o fueran a más 15 km/h por la ciudad en vías de un solo carril. Lo dicho, que no me lo puedo imaginar.
P.D.2: Mis disculpas por adelantado por si alguna mujer por error entra en este blog y lee el post, pero es que no podía más. Cariño no va por ti que tú conduces muy bien
