jueves, 18 de febrero de 2010

Alquimia

En la antigüedad, la alquimia era una actividad protocientífica adornada de pinceladas filosóficas y religiosas que se recuerda entre los legos en la materia por su búsqueda de la transformación de unos elementos en otros (sobretodo de plomo en oro) y de la vida eterna, a través del uso de la misteriosa piedra filosofal.

Hoy en día la alquimia sigue muy viva y muy en boga tal y como demuestra la prensa deportiva en sus ediciones de domingo y de lunes. Jugando siempre a favor de obra y haciendo gala de un desvergonzado resultadísmo o juzgando los cambios de jugadores, de sistemas o de lo que sea según convenga a su ideario. De este modo, los buenos jugadores se tornan en malos jugadores, los extremos puros en interiores o laterales ofensivos, los centrales en laterales o viceversa y los delanteros centros en medias puntas ofensivos. Todo dependiendo de lo que les convenga y sin ningún apuro de contradecirse a uno mismo. Iniesta y Xavi no pueden jugar nunca juntos porque son clones hasta que ganan seis títulos en una misma temporada, en ese momento se convierten en el complemento perfecto el uno del otro.

El último y maravilloso ejemplo lo tenemos en el rival de octavos del Real Madrid, el Olympique de Lyon. Este equipo antes de la eliminatoria era una sombra de aquél que gano las siete ligas y que contaba entre otros con gente como Essien, Malouda, Juninho Pernanbucano o como no, Karim Benzema el futurible balón de oro para el sumo sacerdote de Marca, Gengis Kan Inda.

Antes de la eliminatoria insisto, este equipo tenía su mayor fortaleza en el juego directo, la velocidad de sus delanteros y las jugadas de estrategia. Por lo demás era un equipo normalito que tan solo tenía a favor la historia reciente en sus enfrentamientos con el Madrid. Y de por medio, tenemos a Pellegrini que aunque no sea santo de mi devoción le tengo que apuntar en su haber la capacidad de hacer lo que cree correcto aunque sepa que se está complicando la vida al tener al monstruo (prensa de Madrid) en contra. Por eso, pone a Mamadou Diarrá en el equipo, porque es un tío poderoso por arriba y de un perfil defensivo similar a su tocayo. Por eso, el Madrid no sufre en jugadas a balón parado, sacando dicho jugador el balón varias veces al ganar la posición a sus pares. Par otro momento me reservo la divertida labor de rescatar los comentarios de los periodistas cuando se ficho a Lass, el Diarrá malo para muchos ya que el bueno sin duda era Mamadou. Divertidísimo.

Ahora llega el partido y ya todo lo dicho no vale porque se ha perdido el partido jugando mal y sabemos que los periódicos de hoy guardaran el pescado de mañana y hay que seguir generando morralla. La culpa no será de Cristiano que ha tirado a puerta, hecho sus malabarismos espurios sobre sí mismo e intentado sin fortuna alguna que otra internada. Tampoco lo será de Kaká, desaparecido en el juego del mediocampo, invisible en la defensa y algo más incisivo al final por banda. Dios nos libre de criticar a Bezema en el regreso a su casa, donde lo mejor que hizo fue precisamente eso, salir a saludar. En definitiva, nunca es la culpa de quién se compró para hacer jugar al equipo, para dar entidad y estilo al grupo y sobretodo para marcar las diferencias cuando todo lo demás fallara.

La culpa será siempre de otros, de Pellegrni por tener ataques de entrenador y no hacer lo que el monstruo dice que se debe hacer (que sólo lo dirá cuando lleve razón y nunca cuando se haya equivocado). La culpa la tendrá Xabi Alonso por no hacer jugar al equipo, los Arbeloas por defender mal el tiro del gol, Mamamdou Diarrá por no llamarse Lass o Marcelo por no saber defender sin ser defensa y sin tener ayudas de ningún compañero nunca. La culpa será de los que han sostenido al equipo en casi todos los partidos, de los que le han dado verdadero empaque e identidad, de los que han hecho que nadie se acuerde de Pepe.

Y luego vienen por supuesto las vendas antes que la herida y los ya lo decía yo, la alquimia de la que hablábamos al principio. Ahora el Olimpique es un equipo muy cuajado, muy hecho que sabe perfectamente a lo que juega. El centro del campo ahora la toca muy bien, tiene algún jugador que podría estar en cualquier grande de Europa y tiene una de las mejores defensas de la Champions. Ya no juega a balón parado (eso podría quitar razón a la crítica sobre Mamadou) y sí que lo hace al toque rápido y vertical.

Ahora y siempre después del partido y olvidando todo lo escrito, el Olympique es un gran equipo con grandes jugadores que tiene una forma de jugar muy definida y eficaz.

Que nadie salga a la calle a quemar periódicos o a clavar agujas en muñecos de vudú con la forma de algunos periodistas deportivos, es una cosa que se me escapa totalmente de mi raciocinio.

No sé lo que pasará a la vuelta en el Bernabeú ni quién ganará la Champions pero lo que sí sé es que el mayor error del primer Florentinato fue precisamente este, conceder una bula absoluta a sus estrellas. Ellos nunca tienen la culpa de nada y sin embargo son los artífices directos y únicos de todos los logros.

Ya sabemos en qué derivo aquella política y cómo acabó ese proyecto.

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