Joderrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!! Por fin hemos regresado de ese viaje a la Babilonia dura, ese peregrinar por tierras insólitas, llenas de mercaderes de Venecia, tías que se rompen enteritas, culebras nocturnas y la fiesta del no pillar. Ha habido grandes momentos que en seguida pasaré a relataros de manera pormenorizada, descubriréis y conoceréis de primera mano esos munditos que hemos pasado cada uno, cómo estuvimos a punto de conocer las cárceles alemanas y posteriormente las checas (yo me veía compartiendo celda con un camionero búlgaro y con un butanero polaco), intentaré que podáis saborear las ricas cervezas que hemos tomado y notar como vuestras braguetas se os hacen pequeñas ante lo que nuestros ojos han contemplado. Antes de nada, debo aseguraros lo que muchos sospecháis e incluso anheláis….. NO hemos pillado nada de nada, las expresiones ni oler, ni mirar y ni catar se quedan muy cortas para las snakers y culebras que hemos sufrido. De hecho a mí ni me entraron las putas (al enano gordo y al calvo gordo sí…. Yo tampoco lo entiendo), con lo que la expresión de no ligo ni con profesionales se torna más real que nunca.
Voy a pasar a relatar el viaje de manera episódica, siendo cada uno de ellos las ciudades que hemos visitado, en ocasiones el relato será largo, intenso, lleno de drama, pasión, situaciones cómicas…. en fin como la vida misma, en otros en cambio será más anecdótico pero de los que siempre cabrá reseñar algo. Explicaré también el por qué del título de este mail y relataré también los múltiples cambios de última hora sobre itinerario, conductores (esta vez fue el amigo Santi el que más cucaña hizo con lo de conducir) y ciudades a visitar. Comenzaremos por el principio, por Berlín.
Episodio I: Berlín o la ciudad que nunca duerme y siempre está de fiesta aunque nosotros no la encontráramos.
Qué bonito fue aquél viaje a Berlín con el amigo Pinto. La noche anterior habíamos salido para celebrar el fin de mis exámenes (gracias a todos por perder el culo y no dormir sin saber qué tal lo había hecho…. Casi lloro y todo) por Madrid, el Padre vendió mucho humo con sus amigas y la tía que conocí en Marbella me hizo una cucaña criminal, gracias Blanca te voy a dejar rubia de un eructo cuando te vea. La chavala tiene un poco de perdón porque ayer me enteré por el Messenger que en el sms que le mandé esa noche le llamé guarra cuando quería decir guapa….. una más a mi extensa lista de hit parades. En fin, como iba diciendo volé a Berlín con un sueño criminal, Pinto ya asentó las bases en el check in al no pedir asientos juntos en el avión…. no quería hablar conmigo y eso que acabábamos de empezar. El Conde Pinto del viaje a Andalucía se ponía galones de Capitán General para este viaje. De haber tenido fuerzas habría sodomizado al jodido pigmeo en ese mismo momento pero no podía ni pelarme la mazorca, cosas del alcohol.
Llegamos a Berlín y allí nos esperaba el no muerto de Santi, un tío más pálido que los ingleses de mierda con los que vive a diario pero con una pinta mucho más lamentable: barba de una semana con islotes varios, mostacho de frutero peruano y una bolsa verde innoble en la que cabían cinco personas y llevaba sólo medio calzoncillo. Una lástima de chaval con lo alto que apuntaba.
Nada más llegar me hicieron todo tipo de preguntas sobre que significaba tal o cual palabra en alemán, cosas fáciles como tornillo, abrelatas, tabique o estuco…..o construcciones sencillas del estilo “¿perdone, sería tan amable de indicarme si fuera posible o no, llegar de la manera más rápida y acaso económica a la bella ciudad conocida con el nombre de Berlín que otrora albergara el muro del mismo nombre?” Alemán básico sin duda. Pues bien, a pesar de insistir en que mis conocimientos de alemán se acercaban a los del romancero antiguo no me libré en ningún momento de este tipo de preguntas. Lo peor es que cuando decía que no sabía, Pinto lo hacía muy fácil con sus comentarios “menuda mierda de alemán sabes”, “joder con el que sabía alemán que vendedor de humo, qué fraude”. Le odio más que antes si cabe.
Podría relataros los bonitos monumentos que vimos, las bellas calles, las amables gentes etc…. Pero como sé que no os interesa una mierda sólo os diré que ya tuvimos un pequeño percance en un museo cuando toqué una piedra egipcia de unos 5.000 años de antigüedad, pensaba que al segurata le daba algo cuando me gritó: “Don’t touch it!!!!!!!” joder como se ponen por una piedrita de nada, el cabrón me siguió un par de salas más con la porra en mano…. la de goma digo.
Llegamos al hotel que era del tipo albergue juvenil pero que estaba bastante bien con baño interior, cocina y demás…. Un poco alejado del centro pero bueno se podía ir andando en 15 minutos (lo hicimos un día para luego tomar la sabia decisión que el taxi era más rápido). Preguntamos a las zorras de recepción donde podíamos ir a salir y nos condujeron a una barriada berlinesa que no os la creéis, yo creo que había hasta negros, un horror. Cenamos por ahí y probamos un par de bares de cócteles…. Típico momento de la basura todos sentados, bebiendo tranquilamente y hablando de cosas profundas….. farmusta barata. Eso sí, nos valió para darnos cuenta de lo que iba a ser la tónica del viaje: España es el país más caro de Europa y los españoles los más pringados. Todos los días comimos los 3 por 50 euros más o menos, en sitios céntricos y hasta los topes. Las copas han llegado a Alemania y cuestan unos 3 ó 4 euros, la más cara fueron 5,50 y era un cancarro guapo, las cervezas tiradas de precios y los hoteles de 4 estrellas nos salieron por 140-150 euros los 3 desayunos incluidos. Yo creo que hasta Matalascañas es más caro que eso.
En fin, preguntamos por ahí y nos indicaron una dirección donde debía haber bastante juerga, fuimos y efectivamente era una plaza petada de bares. Como no, no fuimos a la plaza si no a dar una vuelta por ahí…pa qué ir a la juerga si nos podemos perder. Como buenos turists entramos a un bar de españoles en que el único que hablaba español era el mono enjaulado como atracción, una vergüenza…..
Definitivamente fuimos a la plaza y entramos en el paraíso terrenal, el ya mítico “Dante”. Nos sentíamos como Virgilio acompañando al mismo Dante en su descenso al infierno (en nuestro caso nunca hubo cielo) y pudimos disfrutar de un chavaleo increíble, copas baratas y música muy decente. En un primer momento nos creímos alguien cuando varios grupos de tías revoloteaban a nuestro alrededor, algunas incluso nos miraban sin repulsión. Como siempre ni cristo hizo el más mínimo amago de hablar con nadie, bailar o dar la más mínima, ínfima señal de que estábamos interesados. Así que las tías iban pasando al ritmo de las copas, hasta que pasó lo inesperado, Santi sacó de su arsenal un as en la manga, una nueva técnica que algunos consideran temeraria y otros creen que es la evolución natural del pollito en el horno, se llama así misma “la técnica Grease”. Consiste en lo siguiente: uno escruta la discoteca en busca de la chavala que más se rompa del bar, a ser posible rodeada de maromos Vulcanianos con muy mala baba y peor beber, después te acercas a ella calmado, templado mirando al toro a los ojos y cuando la tía está ya acojonada y sus gorilas de alrededor tensos….. le extiendes la mano en señal de que la coja…..ella mira asustada y te pregunta qué coño haces, tú le dices “¿te apetece bailar conmigo?” a lo que ella responde…”NO”, se da la vuelta sin el gracias y los monos empiezan a crujir sus nudillos….. muy grande todo.
En ese momento se perdió la integridad moral y las copas empezaron a caer al doble de su velocidad habitual, conseguimos chapar el garito e irnos a casa conservando parte de nuestra dignidad (casi todos claro). El segundo día nos despertamos para el desayuno, al cual llegamos tarde y cabreamos a una Japo que iba a dar mucho juego la mañana siguiente. Por ahora quedaros con que era una comedora de tallarines nata y tenía una mala gaita de flipar. Vimos un poco los sitios emblemáticos que no habíamos visto, el Reichstag, el Check Point Charly y alguna basura antigua y con mucho valor histórico y bla bla bla (Emilio se lo habría pasado bien en este viaje….). Por la noche fuimos a un Indio que después de sentarnos y pedir las primeras cervezas nos dijo que de toda la intensa carta sólo podíamos pedir 4 platos porque el grill estaba cerrado, que era como decirnos que nos lo iba a calentar en el micro como así fue (lo vimos porque la puerta de la cocina estaba abierta). No importó mucho porque el hambre era atroz y la verdad es que estaba muy bueno. Al final de la velada, apareció un alemán borracho que estuvo a punto de aterrizar en nuestra mesa. Como no podía ser de otra forma entablamos una alegre conversación con él en la que sus felipes aterrizaban en nuestra mesa y sus vahos etílicos mesaban nuestros cabellos, qué bello fue. Una frase suya nos atemorizó cuando le preguntamos si era posible salir de juerga un domingo, todo indignado nos dijo: “Come on, you’re in Berlín” lo cual parecía indicar que la fama de juerga berlinesa era cierta. Así que cogimos un puto peseto y le preguntamos si conocía algún sitio de fiesta para bailar y el nos llevó a un “table dancing” que no era más que un sitio de striptease a tomar por culo del centro de la ciudad. Cojonudo, preguntamos a otra tía que nos dio otra dirección, nuevo taxi (no nos dejamos pasta en taxis no que va) y sabéis a dónde nos llevo? Efectivamente a la misma puta plaza del día anterior. Con lo que en dos días conseguimos ver dos bares en todo puto Berlín. Lo más reseñable de esa noche fue de nuevo Santi marcándose un Dirty Dancing con una japonesa que al final se enrolló con un tío mientras Santi sudaba a mares e intentaba esquivar una gorda que le había acosado horas antes. Era un buen pie de chica pero tuvo mala folla de pillarnos al inicio del viaje porque si llega a ser al final….. bufff he visto cerillas con menos fósforo que nuestras 3 pollas.
Volvimos sobre las 6:50 cuando el desayuno empezaba a las 7:00, de todos modos vimos que estaba todo puesto y entramos. La Japo del día anterior nos dijo que teníamos que esperar, la siguiente escena es nosotros 3 con un croissant cada uno en la boca y la Japo que había vuelto echándonos. Estos se fueron a la cama y yo cogí una mochila para hacerles bocatas, hice un poco de tiempo en internet y bajé al desayuno de nuevo. Pues bien la Japo me requisó una bolsa de plástico porque no se podía sacar nada, me pilló con siete bocatas hechos en mi bandeja (no se creyó que eran todos para mí) y me quiso registrar la mochila. Me encanta que un trozo de mierda amarilla que no distingue un fideo de un tallarín me tocara tanto los cojones. Al final pude colar unos bocatas que mis amigos me agradecieron no esperándome mientras me duchaba, al salir los hijos de puta no cerraron ni la puerta de la habitación para que todo el que pasara pudiera verme las vergüenzas. Gracias chavales que os den por el culo.
De ahí fuimos a por el coche que habíamos alquilado, un Golf nuevo muy bonito, con todo tipo de pijadas pero que no tiraba una puta mierda, 55 cv tenía que hubo que castigarlos con saña. Siguiente parada Postdam.
Episodio II: Postdam o la Versalles Alemana.
A puto Pinto de mierda le habían comentado que Postdam estaba muy bien, que tenía unos jardines de la guerra y demás. Como no, el joven Ion tenía una guía moderna de Alemania, del 92 más o menos, robada de la biblioteca de Getxo, la cual también aconsejaba la dinámica de los jardines.
Por una vez y sin que sirva de precedente, el amigo txistorrillas tenía razón y los jardines eran acojonantes, para mí más bonito que la propia Versalles. Además de la dinámica de los palacios cabe resaltar un kebab que nos comimos que nos supo a gloria bendita. De nuevo 3 kebas con todo y 3 botellas de litro de sprite por 12 €, en Bilbao no te ponen ni el mantel de papel por ese dinero. Compramos una guía de carreteras alemanas por la mitad de precio que ponía en portada, vimos a los primeros piporros del viaje, una pareja de sarasas sentado uno a horcajadas del otro, una aberración de Ceuta como otra cualquiera y nos pusimos rumbo al siguiente destino, la bella ciudad de Leipzig.
Episodio III: Leipzig, ciudad de la primera vendidita.
Llegamos a la city por la noche y después de un par de intentos infructuosos en el hotel Ibis (una zorra que nos trató de pena en recepción, una jodida mal follada de las que tanto abundan), probamos fortuna en un hotel de 4 estrellas que nos salió bastante barato. El piporrito de la recepción (ojo barro al bigotito romántico que nos llevaba el chaval) hizo hincapié en que dos de nosotros tendríamos que compartir cama a lo que jocosamente Santi contestó que era eso lo que estábamos buscando….. sí chicos sí yo también me mondé de risa y tuve que pedir aire. Santi, chico, Miliki no nos hacía gracia pero al menos podías jugar a contarle arrugas o canas nuevas de año en año, abandona el mundo del humor por favor. Esa noche tuvimos que atrancar la puerta por si acaso el de recepción decidía unirse a la fiesta. Cenamos en un garito llamado Mephisto el cual tenía un cuadro con un demonio que de vez en cuando se iluminaba y sonaba unas carcajadas que acojonaban al personal. Una nueva pareja de soplanucas se llevó un susto de muerte, a uno de ellos casi se le corre el rimel y se le hace una carrera…. Esa noche no comería sable imagino.
Yo como siempre tenía ganas de reventar la noche pero la primera vendida se venía cociendo desde la mañana Berlinesa y nos fuimos a Kelly. Ion por supuesto se hizo a los mandos de la tele mientras leía su puta guía y conseguimos sobarnos todos con la tele puesta. Debo agradecer a Pinto que se quedará con toda la puta manta entre sus fofos muslos de acero que me hicieron despertarme en mitad de la noche con hipotermia en la mitad de mi cuerpo, escarcha en las fosas nasales y vaho saliendo de mi boca. Mi única solución fue una colcha más fina que la piel del escroto, lo mejor es que el puto gordo me dice a la mañana siguiente que ha cogido un constipado nocturno, la ira empezaba a crecer de manera intensa en mi cuerpo.
Hicimos un desayuno a base de kebab, vimos un poco la ciudad (más catedrales históricas, más palacios de cuento más bla bla bla……) y después de recoger la enésima multa por no poner OTA nos pusimos rumbo a una de las ciudades clave del viaje, la ya mítica Dresde.
Episodio IV: Dresde o por qué no es bueno empezar a beber a las 13.00.
Bufff, Lepizig había supuesto un pequeño parón en ver tías que se rompían vivas con lo que el ostión psicology de Dresde fue bastante bastante intenso. Si a eso le unimos que yo tuve una agradable conversación con Laura de media hora en la que el mal café casi se hizo físico, no tuvimos otro jodido remedio que empezar a meternos cervezas de litro como si al día siguiente se acabara la cebada en el mundo. Qué grande, para las 17.00 llevábamos unas cinco cañas cada uno y varias copas, el mierdón estaba asegurado. Aquí cambiamos el itinerario por primera vez y en vez de seguir camino hacia Munich, decidimos coger una habitación y darlo todo en la vida. Los rumores de pajas en la ducha empezaron a surgir ya que lo que veían nuestros ojos era más de lo que nuestros miembros podían soportar.
Encontramos un barracón para estudiantes medianamente cercano y muy barato (70 euritos y la verdad es que estaba muy bien para lo que era) y seguimos golpeándonos el hígado con bastante cariño y criterio.
Llegamos a la zona de bares y de casualidad entramos en el jodido templo del ron, regentado por un bigardo de dos metros de puro músculo, cabeza semiafeitada y una cara de haber reventado bastantes culitos tiernos de maricón. El amor entre pedazo mula parda y Santi no tardó en surgir, no sabéis que conversación tan animada sobre qué tipo de rones tienes, de donde son, ummmm qué grandes tienes las botellas, ahhhh y tú qué profunda la billetera picarón…. En fin, Pinto y yo sospechamos que en un momento de descuido el amigo Cierra le hizo un trabajito bucal al cimarrón porque nos dio unas atenciones increíbles.
Lo que iba a ser una copilla tonta se transformaron en cinco o seis cubatas ricos (a menos de 4 euros, un jodido paraíso) para pasar a buscar el siguiente garito. Vosotros os preguntaréis: ¿si estás en una ciudad que no conoces, con una mierda en ciernes de las más gorditas a quién puedes preguntar dónde hay una discoteca para seguir de juerga? ¡¡¡Pues claro que sí, a la policía!!!! Vimos a una pareja de polis y mientras el tío hablaba con unos chavales nosotros interrogamos a la poli que estaba cachondona de cojones. La tía amablemente nos dijo que ella ¿¿?¿?¿ solía ir a una discoteca cercana que se llamaba “Flower Power” (en ese momento resonó en mi cabeza la música de la “Ostra azul”) y yo cometí un pequeño, ínfimo desliz…. Quería preguntarle si le apetecía una copa y en lugar de eso me salió un : “Do you funcy a fuck?” es decir “¿te apetece echar un polvo?”. La tía cambió la cara y soltó un “What???”, cuando yo ya me veía probando lo acolchadas que son las cárceles alemanas e imaginándome como se diría en boca de un negrata alemán: “agáchate guapa y enséñame esa boquita de puta carcelaria”, intervino Santi (que me había entendido) como si le hubiera preguntado si estaba lejos de aquí el sitio. Al final coló y nos fuimos para allá. El garito era una horterada que nos habría valido si no hubiera estado totalmente vació, así que hicimos lo que mejor sabíamos hacer, ir a comernos un nuevo kebab.
La verdad es que nos supo a gloria y dio pie a otro chascarrillo intenso…. Ion y yo comíamos dentro el kebab cuando vemos que el dependiente, un chavalín joven que una vez más, no tenía pinta de tener problemas para evacuar tranquilo, empezó a mirar hacia fuera (donde estaba Santi) y reírse ostensiblemente. Miramos hacía allí y en el momento nos arrepentimos, pero ya era demasiado tarde, esa imagen nos perseguirá mientras vivamos, una hucha de Santi de unos 15 centímetros. Qué auténtica aberración inhumana, no había ni rastro de calzoncillo y a medida que Santi abordaba su enorme . kebab, la hucha se hacía más y más grande desbordando los mofletes del culo por todas partes. Si llego a tener fichas me pongo a jugar a la rana muy tranquilamente.
Una vez que acabamos el tema, nos dirigimos a un bar que conocía el chaval del kebab en el que después de pedir 3 copitas, el amigo Ion se derrumbó sobre la mesa y estuvo a punto de ponerse a roncar, fue una claudicada en toda regla que nos hizo retornar al garito a sobarlo todo todito todo.
En este punto de la historia es de reseñar que Santi llevaba encima un mundito personal de descomposición diaria, diarrea compulsiva y alicatamiento de baños por doquier, del pelo de 5 veces al baño con bastante dolor. En parte producido porque hasta el cuarto día Pinto no le dijo que llevaba Fortasec, Santi se lo agradeció sobretodo porque había perdido unos 50 litros de agua en mierda. Es importante para poder comprender parte de lo que ocurrió en nuestro siguiente destino, Praga. Sí chavales cuando salimos de Dresde nos dimos cuenta que Praga estaba al lado y cambiamos de nuevo el itinerario, Munich y la Oktoberfest se alejaban de manera irremediable.
Episodio V: Praga, el infierno blanco de Santi y la tumba abierta para nuestro esmegma.
Bufff, Praga sin duda supuso la parte más durita del viaje, no sólo porque las checas se rompían aún más que las alemanas si no también por la juerga que nos pegamos el segundo día y el hecho de que tuviéramos que desalojar el hotel a las 9. Pero vayamos por partes, primero os relataré como estuvimos a punto de conocer las bondades de las cárceles checas y sus vistas al mar.
En esta ocasión condujo Santi, que entre su lucha personal por no cagarse y que iba medio grogui de la ingente cantidad de cuescos que nos tirábamos Ion y yo (a Pinto estuvo a punto de fundirse el vaquero de la temperatura que alcanzó su ano), el chaval no hizo el mejor viaje de su vida precisamente (eso que las carreteras checas eran casi tan buenas como las alemanas aunque algo más descuidadas). El momento clave, bello e incluso navideño fue el paso de la frontera. Primero pasamos la alemana, todo muy correcto, luego llegaba la checa donde vemos a dos polis parados que no hacen gesto alguno, vamos pasando, pasando pasando, y Santi decide no parar….. nada más pasarles uno de los polis empieza a gritar como un histérico y agarrar el coche con una mano (llega a seguir acelerando Santi y le tiramos al suelo seguro). Paramos y el tío nos empieza a gritar que tenemos que parar y enseñarle la documentación como dice el cartel. Nosotros le decimos que lo sentíamos que no habíamos visto ningún cartel (a 20 cm del coche a la derecha había un stop que hacía sombra de lo grande que era). Por supuesto nos pidió la documentación del coche, el DNI, el permiso de conducir, pruebas de orina y sangre, un pedazo de epitelial….. la de dios. Ion decidió que no era suficiente cristo y le dio el DNI caducado a ver si colaba, lo que no sé es porque no le dio el carné de Fadura para emular a Toñi. Por supuesto oímos un “Mr. Gonsssalessss” su carné esta caducado…. Así que tuvo que bajarse del coche y buscar en el maletero su pasaporte (para qué tenerlo encima cuando cambias de país) con lo que hicimos una cola horrible y tuvimos que aparcar a un lado. Después de unos momentos de tensión vino un subalterno y sin decirnos nada nos devolvió los papeles, así que sin tener muy claro si podíamos irnos o no, seguimos ruta… afortunadamente no oímos disparos de rifles de asalto ni nos persiguió ningún helicóptero.
Llegamos a Praga, encontramos un hotel supercéntrico y nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad cuando…… cling, clong el botón de la bragueta de Santi pedía paso y el mundo de la mierda le amenazaba con estallar en la cara. Así que Pinto y yo fuimos a por el coche a coger las maletas y Santi al hotel a cagar (en principio le dejamos en la calle del hotel). Aviso por si alguna vez vais a Praga: no intentéis usar el mapa de la ciudad por la noche, no sirve ni para tomar por culo. De noche las calles cambian su ubicación y aparecen unas nuevas que no estaban por la mañana, los polos magnéticos también cambian con lo que las brújulas son inútiles. Nos perdimos del pelo de una horita cómoda cuando decidimos llamar a Santi por si seguía vivo o estaba licuado en el váter…. El campeón se había perdido y no tenía monedas para cagar en un bar (te piden monedas en los baños), enorme documento todos perdidos por Praga. Nosotros después de horita y media intensa encontramos el puto coche y tratamos de aparcarlo cerca del hotel. Otra hora después llegábamos al hotel y nada nos habría preparado lo suficiente para lo que vimos entonces. Recién abrimos la puerta una nube tóxica nos golpeó en la cara, un auténtico hedor comestible que nos abofeteó sin piedad. El origen de tamaña ignominia eran los pantalones y sobretodo los calzoncillos del Profeta del Mal, el jodido Santiago Cagamierda. Lo siguiente fue peor, la imagen de un tío tirado en la cama bocabajo, semidesnudo y con el culo en pompa del dolor que sentía en las nalgas, horrible de verdad. Esa noche dimos un paseo tímido por la ciudad, nos tomamos una copitas y comprobamos que Praga está lleno hasta arriba de burdeles. Por la mañana Praga es una especie de Nueva Camboya, llena de chinitos y coreanos sacando fotos hasta a un tío sacándose un moco, por la tarde Nuevo Tokio se trasforma en el jodido Bronx. Todos los morenos de Chequia están en la calle dándote papelitos para entrar en jodidos burdeles, sitios de striptease y demás movies, un poco coñazo la verdad.
Al día siguiente, Santi retenía algo más con lo que volvimos al ritmo habitual de empezar a mamarnos a partir de las 12.00 (una vez que nos recuperamos de ver en el baño un bañador de Santi con una rayita de canela como no he visto desde los tiempos de Toñi en Larrabas). Ese día quedamos con una colega de Santi, la mítica Jitka. Pensábamos que iba a ser un coñazo total de cortesía y fue todo lo contrario, una tía muy maja que a pesar de no ser muy guapa tenía unas brochas de escándalo con lo que le hubiéramos entrado sin parar de llegar a venir con nosotros por la noche. La tía olió nuestra hambre y declinó la oferta no sin antes indicarnos los lugares de juerga de la ciudad.
Antes de eso habíamos negociado con el del hotel quedarnos un día más (nuevo cambio de última hora) y el tío que en principio nos dijo que no había ningún problema confirmó nuestras sospechas de que era un retrasado mental cuando al volver de un paseo nos comentó que lo sentía pero que la habitación la teníamos que dejar a las 9.00 porque la necesitaba para las 10. Las subvenciones gubernamentales a los subrnormales abundaban bastante. Como era tarde y nos hizo una rebaja intensa le dijimos que ningún problema, que todo correcto…. eso sería nuestra tumba más adelante.
Fuimos de juerga al sitio indicado y nuevamente creíamos que esa podía ser nuestra noche, las copas entraban con intensidad, en los bares había casi más tías que tíos y lo primero que vimos al entrar en el último bar era como una tía le sobaba las tetas a otra, en definitiva habíamos entrado en el Paraíso. Pues va a ser que no, todo se complicó de mala manera. Conocimos a unas tías españolas de Erasmus más salidas que Loredo en una noche de verano pero, qué casualidad, se liaron con toda la jodida discoteca menos con nosotros tres. Vimos de todo, tías dándose el lote entre ellas y sobándose, un pavo sobando a una tía que casi se la folla, las de Erasmus con todos, un tío de camiseta interior al que casi curtimos….. pero ni krill quería con nosotros. Yo debo reconocer que estuve cerca de claudicar, salí 5 veces para pirarme al hotel pero siempre me arrepentía, no quería ser derrotado en mi terreno por esos pequeños perros.
Salimos del bar, borrachos y totalmente salidos para vivir una nueva curiosa experiencia, putas entrándonos. Nos encontramos con dos chavalas de mala vida que nos ofrecieron unas mamadas, corrección les ofrecieron a Pinto y Santi unas mamadas yo era jodidamente invisible, ni pagando pillo. A Pinto le agarraron del pito y a Santi le pusieron una mano en la teta pero vamos ni queriendo hubiéramos hecho algo del pedo que llevábamos y de la ausencia de coronas checas, así que a dormir…….una horita justa porque a las putas 9.15 nos estaban destrozando el tímpano los de recepción.
Esa mañana fue terrorífica, Santi desapareció e Ion y yo logramos comer algo en el buffet. Fuimos al coche y ahí estaba Santi tirado en la parte de atrás como un jodido cadáver medio vivo medio muerto. Entramos y decidimos que no podíamos conducir ni por el forro, así que abrimos las ventanas, nos quitamos los zapatos por si nos los mangaban y nos pusimos a sobarlo todo con los pies fuera de las ventanillas. Unos obreros que estaban en la calle de enfrente lo fliparon todo.
Hora y media después nos despertamos (Santi seguía en su coma farmacológico) y pusimos rumbo a Munich, vía Regensburg (te suena Liburu?).
Episodio VI: Regensburg y la hostia en el restaurante.
Bien después de una accidentada salida de Praga, donde un excombatiente de la guerra de Vietnam (ejército norcoreano) estuvo a puntito de arroyarnos y de un exitoso paso por la frontera nos pusimos rumbo a Munich. Con lo que no contábamos era con la momia viviente que teníamos en el asiento de atrás, el en otros tiempos llamado Santi estaba totalmente descojonado hasta el punto de que nada más resucitar nos soltó las siguientes perlas: “Joder tíos qué difícil es vivir” y la no menos buena “¿alguien puede ayudarme?”. No sabemos si quería que le diéramos un abrazo o que le pegáramos dos tiros en la cabeza para acabar con su sufrimiento….
Desde ese momento nos comunicamos con el interfecto vía Guija ya que el chaval estaba más cerca de jugar al mus con Carrero Blanco que de tomarse unas cervezas con nosotros. Visto el percal hicimos una parada más larga de lo establecido en Regensburg.
En esta bella ciudad quedaron claras varias cosas: que Santi había desarrollado una inmunidad natural a los fortasec ya que se siguió cagando con pasión y que Liburu se lo tuvo que pasar muy bien en su estancia en el pueblo ya que además de precioso y cuquísimo estaba lleno de unas tías acojonantemente buenas y tenía pinta de tener una juerga letal….. juerga que por supuesto no catamos en una nueva vendidita de humo debido al estado anal del pequeño Cierra culos.
Eso sí, el chaval en su dolor decidió invitarnos a cenar y no paró hasta encontrar el restaurante más caro de toda Baviera. Lo descubrimos gracias al puto Pinto que nos perdió con su habitual: “tranquilos, vosotros seguidme que yo sé por donde es”….En un callejón disfrutamos de una cena acojonante, el chef nos atendió personalmente y la verdad es que estuvo bastante bien. Lo más reseñable es que cuando nos trajeron los platos con unas cuantas flores (de acompañamiento) el gañán de Santi pensaba que eso era la ensalada. Muy bien Santi recuérdame que sólo te invite al Burger o al telepi, no quiero saber que puede hacer si come marisco y luego le ponen un cuenquito con limón…..
Después de la comilona, nos tomamos una copa en un bar cercano, seguimos enfermando con el percal y nos fuimos a dormirlo todito…. Tanto que perdimos por enésima vez el desayuno del hotel. Al menos habíamos comprado media gasolinera el día anterior en Chequia para gastar las últimas coronas.
Así que por fin nos pusimos en marcha para pasar el último día en lo que en principio era el objetivo del viaje: la jodida Oktorberfest de mis cojones.
Episodio VII: Munich, la Oktoberfest y la hamburguesa traidora.
Joder, joder, joder cuantos come salchichas y traga cervezas juntos en la misma puta ciudad, de acojonar lo petadas que estaban las calles. Música por todas partes, jolgorio y alegría pero no había borrachos en mitad de la ciudad….. está claro que no era España….
Lo primero era aparcar y es ahí donde Santi demostró sus nervios de acero curtidos en mil viajes al extranjero, su templanza legendaria forjada en sus años de estancia en Londres, su admirable saber estar labrado en un trabajo multicultural y multiétnico….. vamos que se cagó en los pantalones cuando iba a aparcar y un autobús le pitó tímidamente. Gracias a ese miedo casi visible que le atenazó la pierna derecha y le obligó a acelerar, perdimos dos sitios clarísimos en el mismo centro neurálgico de Munich y tuvimos que aparcar media hora después a un kilómetro de cualquier vida conocida. Santi, Santi la próxima vez ve en tu moto de motorista fantasma por favor….a ser posible en un país en el que no estemos nosotros.
Una vez, aparcados y desfollados, nos fuimos en busca de la juerga, del dolor, del placer, queríamos comprobar si todas las leyendas de esta fiesta legendaria eran ciertas, si había auténticas valquirias esperándonos para conducirnos al Valhala entre sus frondosos senos mientras nos ofrecían sabrosos néctares y ambrosías. Lo que no sabíamos es que nos íbamos a encontrar con un recinto ferial infecto de spaguetinis borrachos, alemanoides más borrachos aún, gente por doquier y que fuera absolutamente imposible entrar en ninguna de las Biergarten o Cerveceras para tomar un trago de lo petadas que están. Pensaréis que eso tampoco era impedimento para privar, ¿verdad?, ¿a qué sí putas? Pues bien, gallifante para los organizadores del evento…. NO VENDEN BEBIDA EN LA CALLE, corrección NO VENDEN BEBIDA ALCOHÓLICA…. O sea qué tipo de ser aberrante, infrahumano, profundamente subrnormal se le ocurre congregar un megafiestón, con chavalas que se rompen, música y juerga y no deja beber más que en los recintos cerrados? ¿Acaso es el mismo retrasado mental, oligofrénico de la vida que inventó las Txoznas sin alcohol de fiestas de Algorta? Hay alguien en los comités de fiesta mundiales que me quiere joder pero no lo pienso permitir, si me tengo que comprar la petaca de Picaza me la compro y punto.
En fin, esquivamos el vendaval como pudimos y nos fuimos a despedir a Santi. Muchos lloros, muchos abrazos pero ni por el forro le llevamos al aeropuerto cuando hay taxis de la vida que lo pueden hacer por nosotros. Como era pronto (17.00 más o menos) y teníamos que aguantar hasta las 8.00 que salía nuestro avión (por supuesto no teníamos habitación para esa noche) decidimos reeditar la siesta de Praga y sobarnos de nuevo en el coche el pequeño pek y yo.
Partimos la pana de manera muy cómoda durante dos horitas largas y nos pusimos rumbo a la libación infinita y el infierno cervecero de la Oktoberfest. Esta vez esos pequeños cabrones a los que cariñosamente llaman “Monos de seguridad” no iban a impedir que entráramos en alguna Biergarten. Dicho y hecho entramos en la primera que vimos con apenas 10 minutos de espera.
En estos sitios la cosa funciona tal que así: unos tíos dejan su sitio en el banco corrido y tú lo ocupas sin posibilidad de elegir o cambiar de modo que estás un poco a expensas de la Providencia que como sabéis siempre nos es esquiva.
En esta ocasión nos tocó un poco de todo, enfrente teníamos dos excombatientes de la Gran Guerra, probablemente del lado Ruso ya que tenían unas pintas de llamarse Yuri y Mikahil de cojones. Por contra, al otro lado del banco se sentaban unos jóvenes de Hamburgo totalmente mamados. La chavala (una pinta de guarra que no te lo crees) no dejaba de hacer gestos obscenos a todo el mundo y pedirnos que nos levantáramos de los bancos para bailar. Otro de los tíos empezó a follarse la cabeza de uno de los ruskies y a frotarse el culo en su pelo….inmediatamente me cayó simpático, qué criterio y qué paella de granos llevaba en la cara el muy cabrón.
Hablamos con ellos toda la noche, compartimos risas y cuando estaba a punto de decirles que no sabía cual de los dos se parecía más a mi polla, pasó lo improbable incluso podríamos decir lo imposible. Unas tías medianamente decentes tomaron el relevo de los viejos llenos de metralla y se empezaron a reír de nuestros chistes en inglés (probablemente porque sabían menos inglés que nosotros). Jijijaja muchas birras de un litro (asombraba ver a los camareros y camareras llevar varias jarras en cada mano con lo que pesaban) y la última sorpresa de la noche….la juerga acaba a las 23.00. Una puta mierda de cojones no nos lo podíamos creer y mucho menos cuando las tías nos dijeron a ver qué coño íbamos a hacer ¡¡¡¡¡¡¡!!!!!! Os lo podéis creer? Unas tías preguntándonos que íbamos a hacer!!! Tratamos de disimular nuestras erecciones de la mejor manera posible y pensando qué hacer (lógicamente ir con ellas)…. Pero claro, Navidad sólo es en Diciembre y los renos de Papa Noel no hacen horas extras…. Aparecieron sus amigos borrachos y nos dijeron que su pueblo estaba a 50 minutos en tren de allí. Con lo que una cosa era perder el avión por pillar, que se perdía sin problemas y otra cosa era perderlo por perderlo y como que no. Nos agarramos las herramientas de amor, las metimos de vuelta a los por entonces escuetos calzoncillos y nos piramos a otros garitos de juerga que yo conocía.
Nos mamamos violentamente, comimos dos hamburguesas de pollo con patatas fritas (quedaos con este dato que se volverá relevante en breve) y nos piramos al aeropuerto que por cierto está a tomar por el mismísimo culo del jodido aeropuerto. Allí le dejamos el coche de alquiler a un tío que se supone los cuidaba (el hecho de no verle ningún distintivo de compañía alguna que no nos hiciera firmar nada y que no nos enseñara ninguna documentación oficial no nos importó demasiado en ese momento). Entonces Pinto empezó a encontrarse mal y decir que estaba petadísimo que iba a potar en versión romano porque se encontraba mal. Así que fuimos al baño y después de unos grajillos iniciales echó un rabutez en plenas condiciones, la hamburguesa salió con la misma forma que entró, rodaja de pan, hamburguesa y rodaja de pan…. Bellísimo. La siguiente escena fue vernos a los dos tirados delante de la puerta de embarque, apoyadas las cabezas en la mochila de Jon y arropados con una de sus chamarras…. La gente casi nos tira monedas. Y así acabó nuestro periplo alemán pero no temáis queda un último y bello capítulo dedicado exclusivamente a mi regreso a Bilbao, qué risas me eché.
Episodio VIII: Regreso al país de las Gochas.
Joder qué bonito es volver a la España blanca, la España de nuestros abuelos llenos de pies, gochas, rodillazos y demás stonefaces a las que poder mirar y reprimir una arcada, no sabéis la gozada que es después del infierno de testosterona que pasamos en esas tierras del demonio.
Llegamos a las 10.30, dormimos, comimos, volvimos a dormir y nos reunimos con mi hermana y Fer para que me llevaran al aeropuerto sobre las 21.30 ya que en principio cogía un avión a las 22.30. Digo en principio porque los amigos de Iberia decidieron cancelarme el vuelo sin avisar y realojarme en uno del día siguiente a las 8.30. Sí yo también me eché unas buenas risas, carcajadas mil me llamaban en ese momento. En fin, me dieron una habitación de hotel, me invitaron a desayunar y cenar y cogí el vuelo con 40 minutos de retraso, espero que al menos me den pasta los muy cabrones.
Para finalizar nada más llegar a Bilbao, mi madre no me había hecho nada especial de comer y tenía una nueva multa de 300 €. No tengo jodida suerte.
Espero que no os hayáis dormido demasiado al leer esta Biblia, os follen a todos y nos vemos en breve putitas.
PD: Yo estaba cubierto de pedazos de mi amigo, y él gritaba "Las piernas!". Yo buscaba las piernas, y no las encontraba, no encontraba las piernas... “Acorralado” (1982)